Cada persona es un mundo
- Consuelo Carvacho
- 20 ago 2021
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 23 ago 2021
Muchas veces queremos ser iguales a otros, iguales a los que consideramos “modelos”, a los que son más delgados, más esbeltos, a los más saludables, o a los más “bellos” según nuestro criterio o estándar de belleza que nos imponen en la sociedad o familia. Desde bebés seguimos patrones y conductas de nuestros padres o cuidadores porque son nuestros referentes; cuando pequeños, también tratamos de ser la copia perfecta a nuestros hermanos porque nos gusta lo que hacen o los consideramos nuestros ídolos; cuando vamos al colegio siempre vemos a alguien que tiene éxito y tratamos de calcar sus estrategias o conductas que lo llevan a esos resultados.
¿Por qué creen que existe esa tendencia a mimetizarnos o a tratar de ser iguales a otros?
Los seremos humanos vamos desarrollando nuestra personalidad y carácter con la imitación o la observación de la conducta de los demás. Esa es una de las formas de ir aprendiendo qué tenemos que hacer, qué conducta es adecuada y cuál no, qué es lo correcto y lo incorrecto, entre otras cosas. Cuando pequeños nos van corrigiendo nuestra conducta para mostrarnos cómo ser, quién ser y hacia dónde tenemos que ir. Muchas veces nos quedamos con eso y no nos cuestionamos si aquello es lo que nos hace feliz o si esa es nuestra real esencia. Consecuentemente, terminamos intentando y deseando ser igual a los demás para sentirnos parte de la familia, de los amigos o de alguna comunidad. Las personas somos sociales por naturaleza, por lo tanto, existe una tendencia a querer ser parte de un grupo, pertenecer a una comunidad o una red de apoyo que se asemeje a nosotros. Entonces si empezamos a parecernos, creemos que vamos por el “buen camino” o por la ruta más adecuada que nos llevará a sentirnos aceptados por los demás y por el grupo.
Sin embargo, cada persona es un mundo, siempre va a haber algo diferente a los demás, siempre va a haber algo que nos caracterice y que nos haga ser auténticos e inigualables. Aunque queramos, insistamos y tengamos la expectativa de ser igual a otro, es muy difícil que lo seamos. Lamento decir que no hay réplicas de las personas, y sería muy difícil encontrar “nuestro gemelo o nuestra copia idéntica”. Pero no se desanimen si es que pensaron que podían encontrarlo, porque les voy a decir un pequeño secreto; si dejamos de reclamar algo imposible que ocurra y nos liberamos de la idea de seguir un modelo, empezamos a ser nosotros mismos y quizás nuestra vida podría empezar a fluir. Les voy a dar un ejemplo; cuando tratas de ir contra la corriente, sientes una presión constante que no te deja avanzar y por A B o C motivo tendrás que dejar de remar para el otro lado y empezar a moverte a favor de la corriente. Aquí es lo mismo, cuando vas presionándote constantemente para lograr ser como el/la modelo de la revista, siempre van a haber trabas o piedras que te impedirán seguirlo e inevitablemente tendrás que volver a ti. En ese momento puedes descubrir cuál es tú camino, tú identidad, quién tú quieres ser, qué quieres que los demás perciban en ti y, asimismo, puedes buscar cosas que te diferencien de los demás. Cuando empiezas a ser tú mismo y cuando haces todo aquello que a ti te haga sentido, es cuando el caudal fluye con tranquilidad y tu vida empieza a cobrar fuerza e intención. En ese momento tu meta, objetivo o sueño ya no será ser como el modelo de la revista, sino que será ser tú mismo/a, será lograr tus metas, objetivos y sueños que tú visualizaste y decidiste.
Muchas veces tenemos la llave en nuestras manos y no nos damos cuenta porque vivimos como caballo de carrera creyendo que mientras más rápido y enfocado lo haga, mejor me saldrá. Sin embargo, todo o casi todo toma tiempo, constancia y apertura para construirse, crearse y consolidarse. Si creemos que nos construimos con la primera imagen que encontramos ideal, te recomiendo que pares, te mires, te analices y vayas poco a poco viendo las diferencias que tienes con ese ideal, porque seguramente van a ver mil y una característica que te diferencie.
Que no te preocupe el tiempo, ni tampoco te de miedo dejar de pertenecer a un grupo, o que pierdas las ideas, valores y conductas que te enseñaron. Si paras un poco no va a pasar nada, el mundo va a seguir funcionando igual, las personas siguen haciendo su vida, mantendrás los valores y conductas que te hacen sentido y, además de eso, nunca vas a estar solo, siempre tendrás la posibilidad de pertenecer al grupo que quieras. Por lo tanto, regálate tiempo para parar, observarte, mirar, analizar y conocerte lo suficiente para construir lo que realmente te hace ser tú mismo/a y lo que te puede llevar a tu real deseo.





Comentarios