La pulsión y el desarrollo de la sexualidad en el contexto de pandemia
- Consuelo Carvacho
- 9 mar 2022
- 7 Min. de lectura
Actualizado: 3 abr 2022
Actualmente, año 2022, nos encontramos viviendo el tercer año de la crisis sanitaria a nivel mundial, ocasionada por la pandemia del COVID-19, virus SARCOV 2. A consecuencia de este contexto, nos hemos visto enfrentados a diferentes conflictivas, tales como; dificultades económicas, colapso del sistema sanitario, mayores demandas de atención por patologías mentales, entre otras. Esto ha provocado la necesidad de mirar con detenimiento las nuevas necesidades y requerimientos de las personas, ya que hemos experimentado bastantes cambios estructurales que han afectado los sistemas y dinámicas sociales, como es el teletrabajo, el estudio a través del video llamada, el cierre de empresas y locales, etc.
Frente a lo anterior, podemos ver que hemos estado frente a una crisis que ha afectado y deteriorado la vida de las personas tanto a nivel individual como social. La pandemia ha hecho que aumenten las demandas de atención por patologías mentales, por lo que sería necesario analizar con detenimiento lo que puede estar ocurriendo con nuestra psique y mente en estos momentos.
Una de las consecuencias que se ha podido observar, es que las personas que ya tenían patologías mentales tuvieron descompensaciones. Por otro lado, nos encontramos con personas que presentaron nuevas patologías. A su vez, hubo un aumento de lo que llaman el “síndrome de la cabaña”, esto producto de las restricciones y el encierro. Las patologías más comunes que aumentaron o se han descompensado han tenido relación con el miedo, angustia, ansiedad, depresión, abuso de sustancias, violencia intrafamiliar, entre otros. En relación con estas temáticas más frecuentes, analizaremos de qué manera podría influir nuestra pulsión y sexualidad en un momento de pandemia, con restricciones y crisis de diferentes tipos. El análisis se realizará en base al texto de Freud de Tres Ensayos para una Teoría sexual principalmente.
Hoy vemos que hemos tenido que reinventarnos, utilizar la casa como el espacio principal para que una persona realice la mayoría de las áreas y tareas de su vida. Ahí uno podría preguntarse, ¿cómo una persona, de cualquier edad, puede adaptarse a vivir el día a día entre cuatro paredes durante un largo tiempo? En un espacio donde se tiene restringido el estímulo de objetos, personas, o lo que sea que pueda necesitar esa persona para su desarrollo. Se reducen las actividades al aire libre, el hábito de ir a estudiar al colegio, instituto o universidad, trabajar en una oficina, o donde sea su lugar de desarrollo laboral. Es posible que esa persona se pueda sentir limitada en la expresión o liberación de la pulsión sexual, tanto libidinales como agresivas. Por lo anterior y como comenté al inicio, se han acrecentado las conflictivas o patologías mentales, sobre todo en el caso de las personas que no se vieron productivas y creativas frente a las limitaciones impuestas.
La adaptación al nuevo contexto se hace más conflictiva en la medida de que no se encuentra el objeto o la cosa por el cual poder sublimar, encontrándose con la dificultad de que la pulsión sea coartada en su fin, obteniendo una satisfacción atenuada respecto a las actividades o relaciones que puedan ser alejadas del primer fin. Lo que podría generar una acumulación de tensión que imposibilite al sujeto volver a su estado de reposo. Por ejemplo, en pandemia se han visto muchos casos de familias en que la pareja se ha encontrado con muchas dificultades, ya que no solo tienen que hacerse cargo de sus responsabilidades personales, sino que también tienen que atender a sus hijos las 24 horas del día, ayudándolos con todas las tareas que tengan que realizar. Lo anterior, dificulta el contacto entre la pareja y el espacio que puedan tener para la descarga de la pulsión libidinal y agresiva. En la clínica han aparecido muchos casos con problemáticas asociadas a esta nueva dinámica, como, por ejemplo, algunos casos que se han observado como María y Juan. Ellos están casados y tienen 2 hijos pequeños de 5 años y otro de 8 meses. Antes de la pandemia se habían relacionado principalmente a distancia porque son de Colombia, y mucho tiempo de su relación, María estaba en Chile y Juan en Colombia. Sin embargo, decidieron vivir juntos en Chile un tiempo antes de la pandemia y durante la pandemia el espacio se redujo a la casa, ahí comenzaron las discusiones y tensiones. En la terapia se evidenció que el problema central tenía que ver; con la incomodidad que le generaba a ambos las formas de comunicar de cada uno, el lugar que cada uno tenía en la vida del otro, los pocos límites del espacio y su espacio- descarga sexual. Con el tiempo, se fue generando una acumulación de agresión hostil que llegó a los gritos, ocasionando un daño a sus hijos, debido a que ellos se daban cuenta que algo estaba ocurriendo entre sus padres y lo comenzaron a expresar de diferentes formas. En este caso, la libido no pudo ser del todo expresada ni liberada por la falta de espacios claro, de límites con respecto a la dinámica, lo que llevó a que comenzaran a cuestionar su relación y los sentimientos que tenía uno por el otro. La catexia que podría haber sido unida al afecto que había entre ellos, fue trasladada a una energía libidinal de muerte, a una agresiva y destructiva, por lo que si es que seguían así y no tomaban una terapia, podrían haber acabado separándose o divorciándose. El trabajo en terapia, de establecer un espacio entre ellos que fuera considerado como un lugar de cuidado, de respeto y de diálogo, ha ido posibilitando que la catexia sea unida a la representación que corresponde y no desviada ni inhibida, evitando que se pueda destruir la relación a través de la libido de muerte.
Aquel caso, es uno de muchos que se han podido ir observado en la clínica, debido a que nos hemos visto enfrentados a posibles confusiones de espacios o límites en el mismo hogar, la imposibilidad e impotencia de la vida y libertad fuera del hogar, lo que podría estar hablándonos de una falta de claridad en el proceso que debe tener realmente la libido frente a esas restricciones y cambios contextuales. Además, es una repetición constante del día a día, de las tareas y de los espacios, de las personas y objetos. Desde aquí, me surgen algunas preguntas relacionadas con la conflictiva actual del encierro y limitaciones del desarrollo; ¿qué pasará con esa repetición constante de los mismos objetos y cosas? ¿Puede ser que eso confunda y produzca una descarga inadecuada de las pulsiones?, por otro lado, ¿qué pasará con el desarrollo de la personalidad de los niños, adolescentes, jóvenes si es que la pulsión es propulsora de llevar a cabo las tareas de la personalidad o el carácter de la persona? y ¿Qué pasará con la formación de la identidad de la pareja si es que la pulsión sexual está bastante retenida e inhibida en estos tiempos de pandemia?
Aún no será posible saber qué ocurrirá, pero sí se podría pensar hipotéticamente ciertos posibles efectos adversos, tales como el hecho de que los padres no le den lugar al desarrollo sexual de sus hijos, o que los eduquen respecto al tema, o que el mismo niño tampoco se sienta con la libertad de hacerlo, de descubrirla ni de descubrir su propia identidad. Tal como nos diría Freud, que en el caso de los niños/as, “parece seguro que el neonato trae consigo gérmenes de mociones sexuales que siguen desarrollándose durante cierto lapso, pero después sufren una progresiva sofocación; esta, a su vez, puede ser quebrada por oleadas regulares de avance del desarrollo sexual o suspendida por peculiaridades individuales (Freud, 1981b, p.160). Esa suspensión o peculiaridades individuales podrían tener que ver con las restricciones y tensiones contextuales de la Pandemia, por ejemplo.
Además, según lo que nos diría Freud frente a los posibles síntomas que pueden presentar las personas que han estado enfrentadas a determinadas dificultades, él comenta que bajo el psicoanálisis “se averiguó que los síntomas son un sustituto de aspiraciones que toman su fuerza en la fuente de la pulsión sexual” (Freud, 1981b, p. 149). Lo que puede estar queriendo decir con lo anterior, es que posiblemente vamos a ver a la larga que ciertos síntomas puedan ser el sustituto de las aspiraciones que pueda tener la persona. En este caso, las aspiraciones a alcanzar ciertas metas u objetivos, en el contexto de crisis, pueden ser obstaculizadas, imposibilitando la expresión de la pulsión y transformándose en un síntoma. Estos síntomas, comentados al inicio del ensayo, podrían observarse como depresiones, fobias, abuso de sustancia, violencia familiar, entre otros.
Otro caso analizable, sería el de las personas que se encuentran solteras o sin pareja y presentan una disposición histérica. Aquellos se encuentran con la imposibilidad de conocer a alguien porque no tienen ninguna instancia social para hacerlo, el reclamo de la pulsión sexual se tornaría serio y podría ser una fuente importante para ella para enfermar y generar síntomas, es así como lo plantea Freud en su texto “La ocasión de enfermar se presenta para la persona de disposición histérica cuando, a consecuencia de su propia y progresiva maduración o de las circunstancias externas de su vida, el reclamo sexual objetivo se torna serio para ella” (Freud, 1981b, p.149).
Por lo tanto, frente a la conflictiva expuesta, es posible mencionar que, frente a este contexto complejo y nuevo, podríamos observar que varios efectos podrían ser nocivos y difíciles de abordar, ya que muchos de ellos podrían ser revelados muchos años más tarde, ya que aún estamos en proceso, aún no termina la pandemia y las consecuencias se observarán después. Hoy la pulsión de vida y la pulsión de muerte están en un solo espacio y están generando una tensión que están ocasionando sintomatología que son preocupantes, tanto en individuos como en familias o sistemas sociales. Es preocupante cómo las personas pueden estar viviendo los reiterados cambios y restricciones de los espacios sin tener los apoyos sociales que tenían anteriormente de la misma manera que los tenían antes de la pandemia, como la ayuda de los familiares, amigos o empleadas del hogar. Hoy cada uno ha tenido que arreglarse la vida con las herramientas propias que ha tenido en la mano, lo que ha sido un desafío tanto para las personas sanas como para las que ya presentaban patologías. Lo difícil y complejo será cómo ir re-construyéndose luego de enfrentarse con la "nueva normalidad" y cómo contener todas las angustias, pulsiones libidinales, agresivas que estén mezclándose en el espacio del hogar. Por lo que cada vez se requiere más reconocimiento de la importancia de la salud mental y de la validación de ese aspecto vital, para que las personas que sientan libres y sin tabúes respecto de pedir ayuda profesional en caso de requerirlo.
Para finalizar, sería posible pensar que esta experiencia vital podríamos verla también como una oportunidad para poder desarrollar nuevas herramientas, nuevas miradas y estructuras que sean más evolutivas o saludables para nuestra constitución psíquica y social.
Bibliografía utilizada
Freud, S. (1981b). Tres Ensayos para una Teoría sexual (L. López -Ballesteros, Trad.). En Obras Completas (Tomo II, pp. 1169-1237). Biblioteca Nueva (obra original publicada en 1905).





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