Muchas veces queremos ser iguales a otros, iguales a los que consideramos “modelos”, a los que son más delgados, más esbeltos, a los más saludables, o a los más “bellos” según nuestro criterio o estándar de belleza que nos imponen en la sociedad o familia. Desde bebés seguimos patrones y conductas de nuestros padres o cuidadores porque son nuestros referentes; cuando pequeños, también tratamos de ser la copia perfecta a nuestros hermanos porque nos gusta lo que hacen o los co